
Siguiendo con mis experiencias por Canadá, me centraré en este post en la bollería. Durante mi estancia pude disfrutar, en este caso sí, de unos productos típicos de EE.UU y Canadá. Por un lado de los exquisistos muffins, y de los hasta el momento desconodidos para mí, bagels (en la fotografía).
Los muffins originariamente provienen de Inglaterra pero fueron los estadounidenses quienes hicieron de esta delicia su alimento preferido en el desayuno. Antiguamente, los muffins eran tradicionales entre la gente humilde y los criados de los sectores adinerados de Inglaterra. En ese entonces el panadero de la familia era quien se encargaba de elaborarlos, para ser consumidos entre su gente, empleando las sobras de pan y galletas. Más tarde, estos panecillos comenzaron a ganar fama entre las clases más altas y se convirtieron rápidamente en el llamado pan deseado.
Lo cierto es que esta especie de magdalenas están deliciosas, y hay una gran variedad de mora, pasas, manzana .... Para mí las más ricas son las de doble chocolate. En serio, riquísimas y jugosísimas, y eso que a mí el dulce no es lo que más me vaya. Con un precio que rondaba el euro, sin duda, eran el mejor acompañamiento para el "desaborido" café que se tomaban los candienses en el desayauno.
Los bagels, por su parte, son una especie de bollos con forma de donuts, cuyos ingredientes básicos son harina, agua, levadura y malta. La masa a menudo se saborea con diferentes productos tales como: cebollas y ajo y pueden estar recubiertos con semillas de sésamo.
La referencia más temprana sobre el origen del Bagel, dice que este pan nació en Europa Central en 1683, cuando un panadero de Viena lo creó como regalo al rey de Polonia para conmemorar su triunfo sobre los turcos ese mismo año. El pan cocido al horno fue realizado en forma de un estribo para homenajear a la caballería victoriosa, por lo cual se asoció a la palabra "Beugal" (estribo). Con el paso de los años, y las continuas inmigraciones, el pan llegó a la ciudad de Nueva York, en la década de 1880.En los años 20 el pan se popularizó en Estados Unidos, principalmente en las comunidades judías europeas.
Estos panes se puden comer solos, dulces (con matequilla y mermelada, por jemplo), o salados (a modo de sandwich).
La verdad es que yo no había oído hablar de ellos hasta esta Semana Santa, y cual fue mi sopresa cuando al regresar veo en la televisión que Pans&Company está en plena campaña anunciando su novedad: bagels!!!!, jajaja. Creo que esta es otra de las leyes de murphy: no has oído hablar de una cosa en tu vida, y en cuanto la conoces, aparece por todos los lados, o todo el mundo de habla de ella, etc.
A mí personalmente no me parecieron gran cosa, los que probé no tenían ningún sabor especial, y estaban recubiertos con semillas de sésamo. Me los comí para desayunar, con mantequilla y mermelada, y la verdad no me cautivaron. Quizá a modo de sandwich, me hubiesen podido gustar más, así que quizá un día de estos me pase por el Pans y os cuento.

