jueves 19 de abril de 2007

Mi experiencia culinaria en Canadá II Parte


Siguiendo con mis experiencias por Canadá, me centraré en este post en la bollería. Durante mi estancia pude disfrutar, en este caso sí, de unos productos típicos de EE.UU y Canadá. Por un lado de los exquisistos muffins, y de los hasta el momento desconodidos para mí, bagels (en la fotografía).
Los muffins originariamente provienen de Inglaterra pero fueron los estadounidenses quienes hicieron de esta delicia su alimento preferido en el desayuno. Antiguamente, los muffins eran tradicionales entre la gente humilde y los criados de los sectores adinerados de Inglaterra. En ese entonces el panadero de la familia era quien se encargaba de elaborarlos, para ser consumidos entre su gente, empleando las sobras de pan y galletas. Más tarde, estos panecillos comenzaron a ganar fama entre las clases más altas y se convirtieron rápidamente en el llamado pan deseado.
Lo cierto es que esta especie de magdalenas están deliciosas, y hay una gran variedad de mora, pasas, manzana .... Para mí las más ricas son las de doble chocolate. En serio, riquísimas y jugosísimas, y eso que a mí el dulce no es lo que más me vaya. Con un precio que rondaba el euro, sin duda, eran el mejor acompañamiento para el "desaborido" café que se tomaban los candienses en el desayauno.
Los bagels, por su parte, son una especie de bollos con forma de donuts, cuyos ingredientes básicos son harina, agua, levadura y malta. La masa a menudo se saborea con diferentes productos tales como: cebollas y ajo y pueden estar recubiertos con semillas de sésamo.
La referencia más temprana sobre el origen del Bagel, dice que este pan nació en Europa Central en 1683, cuando un panadero de Viena lo creó como regalo al rey de Polonia para conmemorar su triunfo sobre los turcos ese mismo año. El pan cocido al horno fue realizado en forma de un estribo para homenajear a la caballería victoriosa, por lo cual se asoció a la palabra "Beugal" (estribo). Con el paso de los años, y las continuas inmigraciones, el pan llegó a la ciudad de Nueva York, en la década de 1880.En los años 20 el pan se popularizó en Estados Unidos, principalmente en las comunidades judías europeas.
Estos panes se puden comer solos, dulces (con matequilla y mermelada, por jemplo), o salados (a modo de sandwich).
La verdad es que yo no había oído hablar de ellos hasta esta Semana Santa, y cual fue mi sopresa cuando al regresar veo en la televisión que Pans&Company está en plena campaña anunciando su novedad: bagels!!!!, jajaja. Creo que esta es otra de las leyes de murphy: no has oído hablar de una cosa en tu vida, y en cuanto la conoces, aparece por todos los lados, o todo el mundo de habla de ella, etc.
A mí personalmente no me parecieron gran cosa, los que probé no tenían ningún sabor especial, y estaban recubiertos con semillas de sésamo. Me los comí para desayunar, con mantequilla y mermelada, y la verdad no me cautivaron. Quizá a modo de sandwich, me hubiesen podido gustar más, así que quizá un día de estos me pase por el Pans y os cuento.

jueves 12 de abril de 2007

Mi experiencia culinaria en Canadá, I Parte


Estoy saturada, empachada incluso aburrida, de la comida "basura". Después de unas vacaciones de Semana Santa allende los mares, concretamente en Canadá, he de decir que las hamburguesas, pizzas, kebabs, y cualquier otra clase de comida basura que se os pueda ocurrir, me sale por las orejas. Y es que el vecino del piso de arriba de los U.S.A, es también el paraíso de este tipo de manjares. Sé que no os estoy descubriendo nada nuevo, que de sobra es sabido que por esas tierras, las alitas de pollo y los nuggets son como la paella o la fabada, aquí, es decir, son su comida autóctona. Sin embargo, y ya que lo he podido vivir de primera mano, me parecía interesante comentar mis experiencias culinarias por aquellas tierras.
En primer lugar, y a excepción de ciertos platos como son las hamburguesas y los nuggets, no he podido probar cualquier otra cosa que sea típica de Canadá. La oferta culinaria es muy amplia, a cada paso te encuentras restaurantes, cafeterías ... y por supuesto que les gusta comer, pero por lo visto cualquier tipo de comida del mundo mundial. Restaurantes chinos,japoneses, vietnamitas, franceses, mexicanos, turcos.... , todo un abanico de diferentes cocinas internacionales, que también he llegado a catar (que no sólo de hamburguesas he vivido), pero ni rastro de cocina canadiense.
Supongo que esto se debe a que en Canadá, y sobre todo en sus grandes ciudades, la inmigración es la base, la esencia de las mismas. La multiculturalidad se respira en cada esquina, en cada tienda. La variedad de razas es una realidad que por lo tanto se refleja culinariamente. Esta amplia oferta hace que algún tipo de cocina que aquí puede llegar a ser un poco prohibitiva, como es la japonesa, allí esté totalmente popularizada y se vendan bandejitas de sushi como quien vende pan. Cuestión muy interesante para la gente que como yo se chifla por este tipo de comida y a la que he sabido sacar partida.
Otro producto no autóctono pero que así lo parece, porque se chiflan por ellos, son los nachos. En cualquier bar al que entres, con cualquier "mondongo" que quieras, hay nachos. Y es que ya no sólo en los restaurantes sino de normal a la gente le encanta comprarse sus doritos, y untarlos en diferentes salsas. Como los doritos Dippos que intentaron introducir aquí, con sus salsas suave y picante, pero que no llegaron a triunfar como esperaban. Yo he de confesar que me volví durante un tiempo adicta a ellos, aunque eso ya son otras historias.
Volviendo a Canadá otro característica propia de sus comidas, y no sólo en los nachos, es la utilización de salsas. Salsa para todo, y cuando digo todo es para TODO: he llegado a ver comer una manzana con ketchup!!!!!! , o a que con una ya de por sí grasienta y jugosa pizza de pepperoni (o en realidad de lo que sea) te den un pequeño tarrito con salsa de ajo para mojar.

Por el momento este es el primer avance de todas mis impresiones, que no son pocas, y por eso habrá segunda parte o incluso tercera en las que seguiré explicando más cosas. Intentaré que sea con un poco de orden, porque no paro de acordarme de cosas pero un poco revueltas!!!!

lunes 12 de marzo de 2007

Una de refranes

Ahí van, como curiosidad, algunos refranes muy conocidos sobre el buen arte del comer y la explicación de sus orígenes:
Comer de gorra: hubo un tiempo en que los estudiantes vestían con capa y gorra. Y como quiera que muchos de ellos debían arrastrar no pocas penurias para sustentarse, la necesidad les empujaba frecuentemente a picardías tales como la de meterse de gorrones en los convites, repartiendo ceremoniosos gorrazos y permaneciendo aislados y mudos durante todo el festejo. De ahí que a esta clase de comensales se les denominase despectivamente “copigorrones”, de donde, por analogía, la expresión “comer de gorra” llegó a hacerse proverbial para señalar la conducta de quien habitualmente se alimenta a costa ajena.

Hacerse la boca agua: hace ya mucho tiempo era costumbre de ciertos monasterios y conventos repartir a mediodía, entre mendigos y estudiantes menesterosos, platillos de caldo salpicado con mendrugos de pan, a los que se les llamaba sopa boba. A los estudiantes que sólo con eso se sustentaban, se les llamaba sopistas, y, por extensión, el dicho de “andar a la sopa boba” concluyó por aplicarse a la conducta de todo aquel, pro holgazanería, vive regaladamente a costa de otro sin el menor escrúpulo.

Dar gato por liebre: siempre, con mayor o menor fundamento, ha pesado sobre los hospedajes dudosa fama, en materia de comida. La literatura está llena de alusiones sobre este particular. Era tanto el descrédito de esos establecimientos que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a comer. en que aquellos, puestos en pie, recitaban así delante del asado:
Si eres cabrito,
mantente frito;
si eres gato,
salta al plato
Este conjuro evidentemente nunca llegó a solventar la mala fama de los hospedajes, pero la expresión “dar gato por liebre” sí se asentó sólidamente en el lenguaje como equivalente de engaño malicioso por el que se da, bajo apariencia de legitimidad, alguna cosa de calidad inferior.

Arrimar el ascua a su sardina:
hubo un tiempo en que era usual, entre los cortijeros del campo andaluz, dar de comer sardinas a los braceros. Esta comida solía disponerse en torno a una fogata, de manera que los trabajadores, para asar sus sardinas, tomaban un ascua de la lumbre y a ella iban arrimando sucesivamente los pescados. El procedimiento, claro está, debilitaba la fogata, hasta el punto de extinguirla, muchas veces. En vista de lo cual las sardinas acabaron por ser suprimidas del menú, pero la expresión arrimar el ascua a su sardina quedó definitivamente inscrita en el habla popular, como equivalente de aprovechar toda ocasión en beneficio e interés propio.

¿Cuándo hemos comido en el mismo plato?: En el pasado, las cosas eran muy distintas a como son hoy día. Así, cuando una persona sentaba en su mesa a invitados de distinto sexo, la etiqueta prescribía que cada dama tuviese a su lado a un caballero y que ambos, aún sin conocerse, empleasen conjuntamente los mismos útiles de mesa, es decir, plato, vaso, cuchillo y cuchara. Esta exigencia requería no poco tacto del anfitrión, el cual, a veces, se las veía y deseaba para acomodar el orden de l mesa a gusto de todos. Hoy en día la expresión “¿cuándo hemos comido en el mismo plato?”, viene a ser utilizada para salir al paso de aquel cuyas familiaridades inmotivadas nos producen rritación.

miércoles 28 de febrero de 2007

La intendencia en un piso de estudiantes

En mi piso hemos tomado una decisión, bueno, más bien María ha propuesto y las demás (Itziar y yo) hemos aceptado: el viernes será el día oficial de la compra en nuestra casa. Y es que como todo en esta vida, el hacer la compra necesita un orden, y en nuestro caso la situación se estaba desmadrando porque por dejadez, pereza, o como quiera llamársele, las existencias iban menguando, menguando, hasta encontrarnos con la nevera tiritando pero nadie, o mejor dicho, la de siempre, era la que reponía existencias. Así que desde la semana pasada ha quedado inaugurado el viernes como día oficial de la compra, para que las tres nos impliquemos en esta ardua labor doméstica, así, las tres, cesta y tarjeta del Día en mano, bajamos como buenas "marus", a realizar nuestras compritas.
Pero, ¿qué lista de la compra puede ser la que hagan tres estudiantes universitarias? Evidentemente, la dieta de las tres p's es básica, es decir, pasta, pollo y pan. La falta de tiempo y la comodidad son las principales razones por las que estas tres p's son nuestros fieles aliados. Sin embargo, es evidente que no sólo de eso vivimos, y de vez en cuando también nos estiramos con nuestras recetuquis. Por eso y desde este momento dejo inaugurada la sección de recetas, en la que os animo a todos aquellos que tengan buenas recetas de cocina, pero a la vez no muy complicadas, a que las compartáis con todos los bloggeros. En breves os escribiré algunas de las mías.

sábado 24 de febrero de 2007

¡Que viva el tapeo!

Este viernes mi compañera de piso y amiga, María, celebró su cumpleaños. El lugar elegido para celebrar este gran acontecimiento fue un bar de tapas muy conocido por los estudiantes universitarios madrileños, y sobre todo por aquellos que viven en la zona de colegios mayores de Metropolitano: La Llama. Este bar tiene un hermano pequeño a pocos metros, el Herjomar. Ambos, cualquier día de la semana, y ya para que contar los "findes", están de bote en bote.
¿La clave del éxito?unas tapas generosas, buenos precios y mejor ambiente. Tres ingredientes que son bien apreciados por la inmensa mayoría, y es que, el tapeo gusta, y mucho, en esta tierra nuestra. Las bravas, la ración de calamares, el pollo al ajillo... suculentos manjares que regados con abundante cerveza o sangría son gloria bendita.
Así, locales como los anteriormente señalados pueden encontrarse por toda la geografía española, cada cual con sus propias particularidades, dependiendo de la región, pero con el nexo común de ser lugares populares, alegres, de encuentro. Sitios para desconectar, reir y sí, admitámoslo, para emborracharse la gran mayoría de las veces, que nos conocemos todos...
Por todo lo dicho, ¡¡¡¡que viva el tapeooooo!!!!

Empecemos por el principio

Hace pocos días leía una entrevista al director de cine, Bigas Luna, en la que señalaba que hay tres cosas esenciales en la vida: el sexo, la comida y la espiritualidad. De espiritualidad ando un poco escasa, el sexo mejor practicarlo que hablar de él, así que sí, señores, este modesto blog tiene la humilde intención de adentrarse en el segundo de los tres pilares de la vida humana: la comida. No pretende ser un mero contenedor de recetas y trucos de cocina, más bien se presenta como un pequeño cajón de sastre en el que el denominador común será como ya he dicho, la comida y en el que todos vosotros podréis contar, opinar, sugerir, replicar o lo que plazca, acerca de lo que en él se escriba. Esperando que todos os animéis a participar, me despido.